Cuando llega el calor, el café no se abandona: se transforma. El café frío es la forma perfecta de disfrutar el aroma que amas también en verano, fresco y refrescante. Del shakerato a la crema fría, aquí están las recetas más queridas para preparar en pocos minutos en casa, partiendo de un buen espresso.
La base de todo: un buen espresso
Cada receta de café frío parte de un espresso bien hecho. Prepáralo como de costumbre con tu máquina de cápsulas, monodosis o con la cafetera moka, y úsalo enseguida o déjalo entibiar. Un consejo: prepáralo un poco más concentrado y dulce de lo habitual, porque el frío y el hielo tienden a atenuar el aroma y el dulzor.
El café shakerato
Es el rey del verano: cremoso por fuera, frío por dentro. Necesitas una coctelera (o un frasco con tapa hermética).
- Prepara 1-2 espressos y endúlzalos aún calientes, así el azúcar se disuelve bien.
- Vierte el café en la coctelera con 4-5 cubitos de hielo.
- Agita con energía durante 15-20 segundos, hasta que la superficie se enfríe.
- Filtra el hielo y vierte en una copa: obtendrás una espuma densa y aterciopelada.
Para una versión golosa, añade un chorrito de sirope (vainilla, avellana) o sírvelo en un vaso enfriado en el congelador.
La crema fría de café
Densa como un helado suave, es perfecta para disfrutar a cucharadas. La receta «exprés»:
- Prepara 2 espressos y déjalos enfriar por completo (también en la nevera).
- Monta con las varillas el café frío, el azúcar y un poco de nata fresca (o leche muy fría) hasta que quede espumoso y claro.
- Mételo en el congelador durante 1-2 horas, removiendo de vez en cuando, hasta lograr una consistencia cremosa.
Si tienes poco tiempo, en el mercado también existen preparados listos para crema fría: basta con añadir agua fría y montar. Comodísimos cuando llegan invitados de improviso.
Café frío «con hielo» (iced coffee)
La versión más sencilla y refrescante: prepara un espresso largo o un café, endúlzalo a tu gusto y viértelo en un vaso lleno de hielo. Añade agua o leche fría al gusto. Para un resultado que no se aguade, prepara unos cubitos de hielo de café congelando café sobrante en los moldes.
Variantes golosas
- Café frío con leche: espresso frío + leche fría + hielo, dulce y cremoso.
- Affogato al café: una bola de helado de vainilla o de fiordilatte «ahogada» en un espresso. Un calor-frío irresistible.
- Café frío aromatizado: un toque de cacao, canela o ralladura de limón para perfumar la taza.
- Versión descafeinada: perfecta para la tarde o la noche, con todo el sabor y sin preocupaciones.
Consejos para un café frío perfecto
- Usa hielo abundante y vasos fríos: el café debe enfriarse rápido para mantenerse aromático.
- Endulza en caliente: en el café frío el azúcar cuesta disolverse.
- Elige una mezcla intensa: aguanta mejor el hielo y la leche sin «desaparecer».
En conclusión
Con un buen espresso y unos cubitos de hielo, el verano se convierte en la ocasión para reinventar el café de mil formas frescas y golosas. En nuestro catálogo encontrarás mezclas intensas y cremosas en monodosis y cápsulas, ideales para shakeratos y cremas frías: elige la tuya y refresca tus días con sabor.


